La Cámara de Diputados aprobó una reforma constitucional que establece el requisito de nacionalidad mexicana única para quienes busquen ocupar la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
El proyecto modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución. En la votación en lo general recibió 344 votos a favor, 116 en contra y una abstención, con lo que alcanzó la mayoría calificada requerida para una reforma constitucional.
Posteriormente, tras la discusión de las reservas, el dictamen fue aprobado en lo particular con 334 votos a favor, 109 en contra y una abstención. El proyecto fue turnado al Senado de la República para continuar con el proceso legislativo.
La iniciativa plantea que una persona mexicana por nacimiento que también posea otra nacionalidad deberá realizar la renuncia correspondiente para poder cumplir con el requisito previsto para esos cargos. La modificación se concentra en las titularidades de los poderes ejecutivos federal y estatales, además de la Jefatura de Gobierno capitalina.
Durante el debate, Morena y sus aliados defendieron la reforma bajo el argumento de establecer un vínculo jurídico y político exclusivo con México para quienes encabecen esos poderes ejecutivos. Legisladores de oposición cuestionaron la medida y plantearon preocupaciones relacionadas con los derechos políticos de mexicanos que poseen otra nacionalidad.
El dictamen contempla que la nueva disposición sea aplicable a partir del proceso electoral de 2028 y no a quienes actualmente ejercen la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Al tratarse de una reforma constitucional, la aprobación de la Cámara de Diputados no concluye por sí sola el procedimiento. El proyecto debe continuar su trámite en el Senado y, en caso de ser aprobado por el Congreso de la Unión, seguir el proceso previsto para las modificaciones a la Constitución.




